Este espacio está destinado para dar a conocer mis poemas y pensamientos, a travez de mis emociones y sentidos, con una lágrima o con una sonrisa, con mi tristeza o con mis alegrías, experiencias y sueños a travez de mi vida. Todas las obras aquí presentadas están protegidas por Safe Creative.
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lunes, 4 de enero de 2010
viernes, 18 de diciembre de 2009
Amiguitash pol shiemple (2da. parte)
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Amiguitash pol shiemple (2da. parte)
Dueto
Dennchita, yo ‘toy muy tlishte
polque muy lejosh te vash,
la muñeca que me dishte
la ablashalé muchio másh.
No tes tiste pilcuchera
mi caliño quelalá
agaladito a tu falda
y a la paled del poltal
Pelo tambén ‘toy contenta,
polque aplendishte a volal,
eshtalé de ti muy chelca
aunque te voy a extlañal.
Cho también voy a extlañalte
amiguita de mi amol
acá te chevo chelquita
le mi tliste colachón.
¿Quén halalá tush tlenchitash?
¿Quén enchuchialá tu cama?
¡Quelo shel tu vechinita!
¡Elesh mi amiga del alma!
Hablá muchos chiquitines
que jalalán mis tlenchitas
me enchuchiarán la pollela
¡Comelán mi comidita!
Shelemosh shiemple amiguitash,
amiguitash lococó,
Dennchita, te quelo muchio.
¡Y también te quelo cho!
Pili (México) -y Denn (Argentina)
Amiguitash pol shiemple (2da. parte)
Dueto
Dennchita, yo ‘toy muy tlishte
polque muy lejosh te vash,
la muñeca que me dishte
la ablashalé muchio másh.
No tes tiste pilcuchera
mi caliño quelalá
agaladito a tu falda
y a la paled del poltal
Pelo tambén ‘toy contenta,
polque aplendishte a volal,
eshtalé de ti muy chelca
aunque te voy a extlañal.
Cho también voy a extlañalte
amiguita de mi amol
acá te chevo chelquita
le mi tliste colachón.
¿Quén halalá tush tlenchitash?
¿Quén enchuchialá tu cama?
¡Quelo shel tu vechinita!
¡Elesh mi amiga del alma!
Hablá muchos chiquitines
que jalalán mis tlenchitas
me enchuchiarán la pollela
¡Comelán mi comidita!
Shelemosh shiemple amiguitash,
amiguitash lococó,
Dennchita, te quelo muchio.
¡Y también te quelo cho!
Pili (México) -y Denn (Argentina)
jueves, 12 de noviembre de 2009
ME MONTO EN MI BICICLETA
[center]
Nov.- 2009
Me monto en mi bicicleta
Me monto en mi bicicleta
con una mochila al hombro
y casi sin darme cuenta
se me olvida mi cachorro.
Regreso por mi perrito,
lo pongo en la canastilla
se me cae por un pelito,
azoto en la barandilla.
Dolida voy a tu casa,
con un moretón encima,
te pido alcohol y una gasa
para curar mi rodilla.
Te encuentro muy ocupado
hablando a otra niñita
por mí ni te haz preocupado,
me escondo en una sonrisa.
Retorno a mi bicicleta,
quiero componer mi día,
de repente ¡Tu silueta!
Me abrazas con alegría.
Acerca de mi cachorro,
salta y mueve su colita
lo quiero y es mi tesoro,
¡Pues no me deja solita!
Me monto en mi bicicleta
mi perro en la delantera.
Pili González
Me monto en mi bicicleta
Me monto en mi bicicleta
con una mochila al hombro
y casi sin darme cuenta
se me olvida mi cachorro.
Regreso por mi perrito,
lo pongo en la canastilla
se me cae por un pelito,
azoto en la barandilla.
Dolida voy a tu casa,
con un moretón encima,
te pido alcohol y una gasa
para curar mi rodilla.
Te encuentro muy ocupado
hablando a otra niñita
por mí ni te haz preocupado,
me escondo en una sonrisa.
Retorno a mi bicicleta,
quiero componer mi día,
de repente ¡Tu silueta!
Me abrazas con alegría.
Acerca de mi cachorro,
salta y mueve su colita
lo quiero y es mi tesoro,
¡Pues no me deja solita!
Me monto en mi bicicleta
mi perro en la delantera.
Pili González
miércoles, 4 de noviembre de 2009
LA CAJITA DE MADERA
La cajita de madera
En un día, algo soleado,
un niño en su patio jugaba,
jugaba a ser un gran carpintero,
jugaba, reía y soñaba.
Un día hizo una pequeña y singular cajita,
mal hecha, pues no le puso suficientes clavos,
enojado la botó y la hizo añicos,
y se quedó al suelo pateando y llorando.
Llegó junto al niño su abuelo,
recogió los trocitos de madera,
le dijo al enojado y lloroso niño
-quieres que te ayude o van a la hoguera-.
El niño le respondió –no me importa, haz lo que quieras-,
el abuelo, sentó amoroso al pequeño en sus piernas
le dijo al niño que no siempre sale bien a la primera,
que todos necesitamos de alguien, aunque no lo desea.
Cogió el abuelito los trocitos, clavos y pegamento,
uniéndolos con cariño y mucha paciencia,
hasta que la cajita fue tomando su forma,
y lucía muy bella, brillante y perfecta.
El niño le dio un besito y un abrazo a su abuelo,
le dijo que aprendió una muy buena lección,
que cuando necesite a alguien, pedirá ayuda,
no lo hará solo,
y que cuando trabaje, lo hará con todo su corazón.
Llevándose consigo la cajita de madera,
llevándose consigo una nueva lección,
que todos auxiliamos de alguna manera
y todo se hace bien cuando se hace con amor.
Pili González
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